AVALANCHA vs Square Enix

Personajes de FFVII, Tifa y Cloud, llaman a luchar conun megán¡gono mientras van subidos en una moto.

Ilustrado por Marita Godoy

 

Una megacorporación malvada extrae la energía del planeta, convirtiendo los recursos naturales en dinero mientras el mundo sufre y muere lentamente. La corporación, decidida únicamente a generar beneficio, ignora cualquier preocupación ambiental de la población, dejando a la ciudadanía crítica sin posibilidad alguna para oponerse a sus acciones. Es el mundo del capitalismo tardío, donde el afán por obtener el mayor beneficio en el menor tiempo posible lleva a esquilmar la tierra con el fin de acumular riqueza en manos de unos pocos, dejando a la gran mayoría abocada a sobrevivir en condiciones adversas.

Parece evidente que estoy hablando de Shinra, la megacorporación convertida en gobierno mundial que aparece en Final Fantasy VII (1997), aunque también podría estar describiendo a Square Enix. Y es que a finales del 2021, la distribuidora de videojuegos puso a la venta NFTs de Million Arthur (2015) y en el 2023 del propio Final Fantasy VII, antes de sacar al mercado su primer juego NFT en el 2025. Me refiero a Symbiogenesis, un juego que, paradójicamente, está ambientado en un continente flotante que constituye el último refugio de la humanidad en un mundo contaminado e inerte.

Y del mismo modo que en FFVII un grupo de personas comprometidas se unieron para detener a Shinra y salvar el planeta, en la vida real les fans del juego condenaron la adopción por parte de Square Enix de una tecnología ambientalmente devastadora y totalmente especulativa, como son los NFTs, señalando la hipocresía de la distribuidora en este sentido.

A pesar de no haber conseguido que abandonase los NFTs, este hecho sirve para ilustrar la importancia que tuvo FFVII a la hora de crear una opinión crítica y un compromiso político entre sus jugadores, mostrando así que los videojuegos llevan siendo un vehículo de valores éticos que permean entre sus usuaries desde siempre.

Pero vayamos por partes…

(Antes de continuar, podéis leer este pequeño cómic de Francisco Molina (@fcomolina1985.bsky.social) titulado Cloud el mercenario y sus problemas monetarios).

El argumento de FFVII es harto conocido: Cloud, el personaje que maneja le jugadore, es contratado como mercenario para ayudar a AVALANCHA a detener la explotación del medio ambiente que está llevando a cabo la compañía eléctrica Shinra. Poco a poco, Cloud (y también le jugadore) se va identificando con la política de AVALANCHA. De esta manera, a pesar de su distanciamiento inicial, Cloud termina apoyando los ideales de sus compañeres, trabajando activamente para respaldar sus objetivos por un interés genuino y no solo por el sueldo.

Shinra extrae una substancia, relacionada con la energía de la tierra y naturaleza, denominada mako, que se tiende a relacionar con el petróleo. En el inicio del juego, el plan desarrollado por AVALANCHA es destruir el reactor número 1 de Shinra mediante el cual se transforma el mako en energía eléctrica. Es decir, se deja muy claro desde el inicio que nos encontramos ante una organización que se puede definir como ecoterrorista. Así pues, no hay lugar a dudas sobre el cariz ideológico del juego.

El hecho de que el protagonista del juego sea un mercenario que comienza actuando por dinero no es casualidad. Funciona muy bien como método para que le jugadore pueda identificarse con el personaje e ir convenciéndose sobre la importancia de la misión de AVALANCHA al mismo tiempo que Cloud. Al fin y al cabo, el grupo de personajes insta en diversas ocasiones a Cloud —y, por ende, a le jugadore— a apoyar sus acciones, no solo por el hecho de ser un mercenario, sino por una creencia sincera hacia la causa. Veamos un ejemplo de esto:

Al principio del juego, mientras los miembros de AVALANCHA suben en un ascensor hacia el reactor de mako, tiene lugar este diálogo:

 

 

Diálogo AVALANCHA

 

La incredulidad de Barret ante la indiferencia de Cloud funciona como una advertencia para le jugadore: las cuestiones ambientales son fundamentales y no deben ser ignoradas. Cloud se encoge de hombros, demostrando así la naturaleza apática del personaje —y, probablemente, la naturaleza de la audiencia del juego a finales de los 90—. Este juego, después de todo, se lanzó antes de que la conciencia pública sobre el cambio climático se convirtiera en el tema decisivo que es ahora. De esta manera, el juego ayudó a introducir los conceptos de ambientalismo y ecojusticia a un público joven, de modo que el encogimiento de hombros de Cloud lo alinea con el desapego de la población de la época.

Pero FFVII va más allá de la cuestión ecológica, mostrando abiertamente una crítica al capitalismo y remarcando la lucha de clases por medio de la metáfora de la propia Midgard. Al fin y al cabo, se trata de una ciudad construida por niveles. La población de los suburbios, constituida por la masa trabajadora (que, evidentemente, se encuentra en la parte baja de la ciudad) no llega a recibir la luz solar, mientras que las clases acomodadas residen en la parte iluminada. Ambas partes, superior e inferior, están enlazadas por un sistema de tren con fuertes medidas de seguridad.

Es en estos suburbios donde se consolida el grupo AVALANCHA y también es el lugar contra el que se toman medidas represoras contra la población.

De esta manera, en FFVII la lucha por el planeta se une, de una manera inequívoca, con la lucha anticapitalista, estableciendo una dualidad enfrentada entre un pequeño colectivo de individuos y la entidad corporativa-gubernamental que controla despóticamente el mundo únicamente para su propio beneficio.

Cuando Square Enix se convierte en el enemigo…

Hacia finales de 2021, Square Enix anunció que incorporaría la tecnología NFT en sus juegos. Los NFT, o Non-Fungible Token, son unidades de datos criptográficos almacenados en una blockchain, la cual actúa como un libro de contabilidad de propiedad desregulada y permite la venta de los datos almacenados en ella. Sin embargo, debido a la energía computacional necesaria para procesar transacciones en la blockchain, esta tecnología ha sido condenada como un desperdicio de consumo energético ambientalmente devastador. Se ha estimado que procesar solo unas pocas transacciones requiere una energía equivalente a la de una nación pequeña.

A pesar de que Square Enix ya había incorporado los NFTs en varios juegos menores, tal y como comenté al inicio del artículo, en noviembre de 2021 sugirió su interés en expandir los juegos con blockchain. Buscaba así una vía de ingresos adicional: una que puedan explotar para generar beneficios significativos con comparativamente poco trabajo. El interés de Square Enix en los NFTs y los juegos de blockchain indica un deseo capitalista de extraer riqueza más que algún tipo de búsqueda artística.

En el año nuevo de 2022, su presidente, Yosuke Matsuda, publicó una carta en la que expresaba el deseo de la compañía de incorporar un mayor número de NFTs y juegos blockchain, señalando específicamente diferentes incentivos para atraer a nuevos tipos de jugadores. Diferenciaba entre el llamado «jugar para ganar» (play to earn), «jugar para divertirse» (play to have fun) y un nuevo «jugar para contribuir» (play to contribute). Matsuda equipara el primero con el tercero, sugiriendo que podrían usarse «incentivos explícitos» para animar a les jugadores a desarrollar contenido.

En esencia, Matsuda ve a estes jugadores como una expansión potencial de la fuerza laboral, que podría ser recompensada con un porcentaje de propiedad de cualquier NFT generado como resultado del contenido que creen. La visión de Matsuda aquí es explícitamente capitalista. No habla de ningún valor o mérito artístico en la tecnología. Matsuda descarta el «jugar por diversión» inmediatamente después de mencionarlo como una opción, y nunca profundiza en cómo estas tendencias mejorarán la experiencia para les jugadores que buscan divertirse. Cualquier interés expresado por Matsuda en la tecnología NFT y blockchain se basa únicamente en lo financiero. Square Enix entra en esta tecnología exclusivamente para ganar dinero y Matsuda lo deja bien claro en su carta.

A pesar del alegre interés de Square Enix en la faceta capitalista de los NFT, la respuesta de les jugadores a este respecto fue en la dirección contraria. Les fans de FFVII, que habían asumido las preocupaciones ecológicas, estaban listos para actuar.

El anuncio de la decisión de Square Enix de invertir en NFT provocó la situación perfecta para les jugadores: un problema político por el que se les había enseñado a preocuparse estaba entrando en un ámbito que les apasionaba—los videojuegos—, y todo debido a la hipocresía de una compañía que traicionaba los temas que ella misma les había enseñado a valorar.

A través de las redes sociales, les jugadores han denunciado el entusiasmo de esta compañía por los NFT, troleando las cuentas oficiales del estudio, burlándose de la decisión, y amenazando con la piratería. Incluso han llegado al extremo de convertir sus propios juegos en armas contra ellos:

 

Mientras esto sucedía, los medios de comunicación sacaban sus propias conclusiones:

Este ejemplo, así como otros, muestra una realidad: les jugadores han rechazado fuertemente los NFTs, especialmente los relacionados con Square Enix, pues se siente como una traición debido a la temática de FFVII . Sin embargo, a pesar de de la denuncia y el esfuerzo de les fans, Square Enix no ha abandonado esta tecnología, demostrando que se han convertido en los auténticos villanos del juego.

Bibliografía:

Barton, A., (2023): Creating Climate Conscious Players: Final Fantasy VII’s Ecoactivist Fan Communities.

García Villegas, P., (2023): La destrucción del reactor de mako n.º 1: propuesta de retraducción de Final Fantasy VII.

Law, L., (2024): The Language of Environmental Villains: Shinra, Mako, and Ecological Deception in Final Fantasy VII Remake Intergrade.

Rivas González, S., (2012): La ciudad mecánica en los juegos de rol. Una lectura marxista de Final Fantasy VII.

Laksmy Irigoyen

Laksmy Irigoyen

Espadachina, karateka y Dungeon Master. Narradora de historias y creadora de mundos. Siempre quiso mostrar al mundo sus propias historias y tras un largo y accidentado camino consiguió su sueño. Ha trabajado como Lead Producer y, actualmente, es Game y Narrative Designer en su propio estudio de videojuegos, Quantum Box.

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