Ilustración de cabecera realizada por LibresLios.
Ante el boom de los art toys reciente, muches nos encontramos volviendo a una infancia llena de recuerdos atados a purpurina barata, animalitos de plástico y ropa de goma de Polly Pocket, mientras soñábamos con crecer y tener un armario propio de las Winx.
Ahora, mientras aún recordamos los gadgets de las Totally Spies (Cartoon Network, 2001) o el tema musical del anuncio de Lelly Kelly, vemos cómo recuerdos tan cruciales se vuelven objeto de especulación y coleccionismo. Una Monster High en una caja de plástico sin usar, que podría pagar un mes de alquiler en el centro de Madrid.
Esos recuerdos a los que me refiero siguen conmigo con coleccionables como las figuras y llaveros de Skull Panda, pero no es lo mismo. En un esfuerzo por retomar ese color y ese entusiasmo propios de mi yo de 10 años, encontré los videos de Rocío Vázquez (Sereinee) y decidí rejugar Style Savvy (Syn Sophia, 2008).

La primera parada en este recorrido por los fashion games que marcaron a mi generación (y la de montones de jugadores) fue un video juego pionero: Barbie Fashion Designer (Digital Domain, 1996). Como si de muñecas de papel se tratara, vestíamos in-game e imprimíamos nuestras creaciones para nuestras Barbies. Después de esto, Barbie se convirtió en protagonista de montones de videojuegos, algunos hacían referencia a las películas animadas, otros nos dejaban customizar su ropa en páginas Flash.
Los juegos de moda comenzaron como un esfuerzo por crear pink games o pink software. Una categoría de videojuegos que incluía, y a la vez sesgaba, a las mujeres como jugadoras de videojuegos.
Cuando la industria comenzó a producir estos videojuegos, se centró en temáticas como la moda, el diseño de interiores, el cuidado y la expresión personal, dándonos una herramienta de expresión y personalización con la que poder comunicarnos.
Las campañas de marketing a principios de los 2000 se centraron en la publicidad de cara al público femenino usando una estética estereotípicamente femenina. Un ejemplo ocurrió con la comercialización de Nintendogs (Nintendo, 2005). Buscaron cómo crear puentes y se crearon nintendos adaptadas a una estética más rosa, pastel y dulce, invitando a las niñas a esta industria. Estas estrategias, por ejemplo, se manifestaron en la que fue mi primera Nintendo DS, rosa metalizada y con una huella de perro.

Esta no fue la única manera en la que los juegos llegaron a nosotres, la publicidad llegó a las revistas, y de las revistas, saltó a los juegos de moda.
Los portales de “juegos de chicas” también evolucionaron rápidamente, creando ecosistemas completos de entretenimiento y socialización. Aunque la mayoría de estos juegos trataban sobre los roles de género clásicos con juegos que iban desde el cuidado de niños, a cocina y moda, también supusieron el principio de la creación de una comunidad de jugadoras.
A través de sitios pioneros como GirlsGoGames, muchas pudimos ver cómo la feminidad, lejos de ser un objeto común de burla, se convertía a la vez en performance y en reivindicación: Los patios del cole, foros tímidos donde hablar sobre qué juegos de Polly Pocket te gustaban más, o el descanso tras los deberes probando My Scene (Matell Inc., 2002).
Los juegos de moda fueron de los géneros más explorados, siendo común recrear las muñecas recortables de papel con todas las IPs del momento.
Recuerdo los juegos de Barbie y My Scene con especial cariño, porque aunque algunas contaban con entregas de estética animada, también había las que mantenían la esencia original del primer Barbie Fashion Designer, utilizando imágenes de las muñecas físicas y trasladando ese sentimiento de jugar con ellas a lo digital.
Otra estructura típica, y tal vez la que continuó a lo largo de los años de Flash en Flash, fue el modelo de armario/inventario recordándonos clásicos como Hannah Montana (Disney, 2006) o Clueless (Heckerling, 1996).

Fuera de los videojuegos, la moda, una industria dominada por hombres diseñadores dictando cánones de belleza y expectativas irreales, también nos sirve como modo de expresión personal principal. Los juegos de moda, irónicamente, contribuyen a lo segundo.
Todos estos juegos nos hicieron construir nuestro sentido del gusto, practicar la toma de decisiones y, sobre todo, nuestra expresión individual y la customización. Son videojuegos que han promovido y potenciado el estilo personal y la experimentación hasta el día de hoy.
Un juego absolutamente pionero en este sentido fue el clásico de 2012, Style Savvy (o Style Boutique (Syn Sophia, 2008)). El juego te hacía girar la nintendo, volviendo la pantalla ,lo que ahora podría ser la orientación de un video en móvil propio de tu outfit check del día en TikTok.
Con esta orientación veíamos a nuestro personaje en cuerpo completo y nos convertíamos en managers de una boutique que lejos de centrarse en un estilo, los abrazaba todos. Style Savvy nos mostró estilos desconocidos para nosotres como el Decora, el Gyaru, lo emo, el street wear, el estilo Lolita, e incluso atuendos con un giro sobre los tradicionales japoneses.

Con todo ello, estos videojuegos, lejos de hablarnos de una competitividad clásica, nos criaron en la conexión, la colaboración y la comunidad que tan vitales eran y son. Un juego para las verdaderas girl girls.
Pero tras este auge, los fashion games quedaron en un segundo plano. Hubo algunos títulos relevantes como Model Debute 3 Nicola (FuRyu, 2023) o Fashion Dreamer (Syn Sophia, 2023) para Nintendo Switch, pero quien se hizo notar fue el Dress to Impress (Roblox, 2023). Este juego de Roblox alimenta esa nostalgia de ciclo de juego corto y satisfacción que nos daba en su momento Style Savvy atendiendo en la tienda, o los juegos flash de moda. Dress to Impress devuelve a le jugadore ese género que ansiaba y se presenta a las nuevas generaciones con una nueva forma de expresión.
Tras esto, llegó Infinity Nikki (InFold Games, 2024), el fashion game que revoluciona la escena y atrae a montones de personas al mundo de los videojuegos. Por fin un juego que les permite expresarse en una comunidad que no les ahoga y donde se sienten representades. Dicen que el juego está lejos de ofrecer una visión masculina y que el cuidado y la atención al detalle hace a le jugadore sentirse mucho más bienvenide.

Infinity Nikki, tuvo 20 millones de descargas en el mes de su salida y refuerza la idea de que los fashion games siguen siendo un género de gran interés.
En los últimos meses, la escena indie ha empezado a tomar conciencia de este nicho no tan explotado, y es por eso que consideramos importante tratar algunos de los proyectos más innovadores ahora mismo.
La diversidad y la customización de personaje son algo que a muches siempre nos ha animado a jugar y nos ha resultado vital en el proceso de inmersión con el juego. Cuando Baldurs Gate III (Larian Studios, 2023), Inzoi (Inzoi Studio, 2025) o Dragons Dogma 2 (Capcom, 2024) se lanzaron, uno de los temas por el que destacaron fue el hecho de la diversidad y de la cantidad de opciones que permitían crear a tu personaje. Lejos de crear un simple avatar, parecía que estabas moldeando tu visión sobre una figura protagonista que se asemeja más a una persona real que a un arquetipo. Diversidad de cuerpos, tonos de piel, etnias, marcas, tatuajes…, todo aquello que tal vez los fashion games como Shopaholic (SpilGames) o Polly Pocket (Mattel Inc., 1989) no nos dieron en su momento, puntos fuertes que las nuevas generaciones están trayendo.
HMGRWN Studios incorpora la importancia del llamado “thrifting” en la moda y en el uso diario y cotidiano de esas prendas que nos aportan incluso cierto valor sentimental. Su juego en desarrollo busca tomar elementos de ese mítico Style Savvy que mencionamos y llevarlo a una escena más actual.
Otra propuesta muy potente es Dressmaker, un juego desarrollado por un pequeño equipo que ya cuenta con prototipo en Itch.io. El juego nos pone en la piel de una modista, nos permite crear prendas desde cero y aprender sobre patrones, hilos y diseños que completar con apliques, lazos y todo lo que tu visión creativa imagina.

Dressmaker ataca un nicho aún más concreto, no solo es un fashion game, sino que nos permite aprender y nos muestra paso a paso la construcción y desarrollo de la moda desde lo más básico.
Por último, tenemos SubStyle, desarrollado por Sasha Vigeras aka cupidsmolotov.
Este es tal vez el homenaje más directo al Style Savvy original. Incorpora esa gestión de tienda que todes recordamos y trae de vuelta estilos icónicos como el lolita, la moda gótica e incluso los tejidos más simples. SubStyle tiene en cuenta los tipos de cuerpo, cómo estilizar y usar las capas, y sobre todo, incluye a les jugadores en el desarrollo y cuida los detalles.

Le propie Sasha nos lo cuenta, aunque Style Savvy fue su referencia principal, los juegos de Nikki y los visuales de Jet Set Radio fueron también parte de su inspiración. Considera que el género ha sido dejado por los estudios de videojuegos, y por ello, como otros indies, ha decidido adentrarse en él.
Habla de Style Savvy como ese medio que introdujo a muches niñes a los estilos alternativos, algo que considera que se ha perdido en los videojuegos actuales. Entiende la moda como algo creado naturalmente por grupos de personas que quieren decir algo, y esto va de la mano del DIY y upcycling, que son integrales en su videojuego. Su mensaje: será difícil y tendremos que luchar, pero un mejor futuro es posible.
La moda implica temas que todos los videojuegos del género ignoran, como el fast fashion y consumismo y la importancia de reutilizar y reciclar y este juego refleja eso a la perfección, nada de lo que vistes en el videojuego es nuevo. Otro tema importante que aborda en el juego y que cobra una importancia vital es cómo la moda y la cultura se entrelazan, habla de política y opresión y de las ideas que van de la mano con esos estilos que se crean orgánicamente. El gameloop es sencillo, puedes encontrar ropa básica en centros de donaciones, pero cuando quieras algo más interesante, necesitarás crearlo.
Así, la ropa básica sirve de complemento para usar en un look y como propio ingrediente de upcycling. Podrás obtener ideas para craftear hablando con personas de la comunidad. Así mismo, para fomentar esto, está trabajando en más tipos de cuerpos, texturas de pelo y accesorios de accesibilidad con la finalidad de que todes estemos representados.
Su meta es poder colaborar con diseñadores y hacer llegar este juego a todo el mundo, mostrar culturas y crear conversaciones importantes a través de la moda como herramienta.

Como conclusión, podríamos decir que el nicho de los fashion games aún tiene mucho que contar. Se pueden explorar montones de aspectos llevando los videojuegos más allá de lo clásico y estereotípicamente femenino que originó este género hacia algo diverso e integrador donde cualquiera pueda sentirse representade.
Algo para todes y sin vergüenzas, que realce la importancia de la visión joven e indie en el desarrollo de esta próxima generación de fashion games, que podrían ser el primer contacto para alguien, como lo fueron en su momento para nosotres.

