Ilustración de cabecera realizada por Lucía Gallego.
Atención, este texto presenta spoilers del juego a partir de un punto indicado más abajo.
Hace no demasiado tiempo hablaba con mis amigues de cómo hay ciertos juegos que, con gráficos de muy baja resolución (ya sean low poly, pixel art o estilo PS1 entre otros), hacen que sintamos más. Puede ser por la falta de gráficos de alta fidelidad o simplemente por el hecho de que estos juegos tienen como objetivo transmitir un sentimiento sin tener en cuenta la calidad de los gráficos para con las cosas que quieren representar.
Y es entonces cuando me acuerdo del juego que empezó esta corriente de pensamiento, un juego muy pequeñito que tuve ocasión de probar apenas unos 5 minutos en la edición del pasado año 2024 de Indie Dev Day en Barcelona. Este juego es HITM3 (Xiri, 2024).
HITM3 nos pone en la piel de Nam, quien tendrá la tarea de ayudar a sus amigues y parejas cada día en lo que le encarguen, ya sea comprando tela o colocando carteles, entre otras tareas mundanas. En este sentido la premisa jugable es muy simple, casi se podría decir que el título se acerca a un walking simulator, sino es que lo es. Sin embargo esa carencia, en cierto sentido, de jugabilidad nos deja con una historia coral que se va desentrañando día a día a través de la lente de Nam la cual es capaz de llegar dentro de le jugadore a la mínima que se empatiza con las protagonistas.

En los primero minutos de juego se nos presenta esta jugabilidad, a los personajes y roles o cualidades de los mismos. Astra es quien cose, a Belmo le gusta Terco, este último es dueño de un club y Dei es cinéfilo. Será Dei quien, tras ver una película, recita de fiesta la siguiente frase:
“Creo que encontré mi batalla Nam. – ¿Qué? – Mi batalla naval.”
Esta frase sacada de la película recién visionada en el propio juego, una versión de La ville des pirates (Raúl Ruiz, 1983), se puede interpretar como “he encontrado mi propósito, mi motivación” y da inicio al juego. El objetivo, la “batalla naval” de Dei, es realizar una película con la ayuda de sus amigues y parejas.
Spoilers a partir de este punto.
La crisis de los 20 y la falta de motivación existencial
Si bien cada decena de años suele venir acompañada de una crisis relativa al momento vital de la persona, creo que HITM3 indaga en la falta de motivación existencial que personalmente asocio a los 20: es esa necesidad de buscar tu papel en el mundo, la inestabilidad de no saber cual es tu papel en el mundo, tu razón de ser; la necesidad de encontrar tu “batalla naval”. Buscar quién eres y quizás más importante, quién quieres ser.
Y es aquí cuando me voy a salir un poco del guión para hablar de la situación actual de los jóvenes, y en general del mundo. Actualmente es complicado conseguir independizarse debido a los altos precios del alquiler, vivimos en una sociedad excesivamente rápida donde, si no produces, no eres válide; donde hay gente sobre cualificada sin trabajo o en trabajos con pagas ínfimas, por lo que es complicado hacerse esas preguntas y tener una respuesta buena. ¿Quién eres? Quien te permiten las circunstancias. ¿Eres quien quieres ser? Seguramente no. Seguramente te gustaría estar en otro trabajo, con otra gente, y mejor física o mentalmente.

Eso le pasaba a Nam, esta crisis existencial se nos deja entrever de manera sutil en ciertas partes de la obra y más concretamente en el momento que Nam, Dei y Astra se conocieron. Y es así como Dei decide realizar su película, su objetivo, sobre cómo esta pareja de tres llegó a formarse. Estos le conocieron cuando Nam estaba en uno de los puntos más bajos de su vida y, aunque no se nos dice el porqué, este primer acercamiento entre los personajes consiste en Nam pidiéndoles que le peguen. Dei y Astra deciden en su lugar tender una mano amiga, ayudar a Nam. Y es así como cobra sentido el gameplay presentado en primera instancia: ayudar a sus amigos, y a Dei concretamente, con sus objetivos. Ese es el objetivo de Nam: devolver el amor que le ha sido dado en forma de amor hacia sus parejas y amigues.
La estética lo-fi y el pararse a sentir
En una sociedad acelerada donde la tendencia de los gráficos en los videojuegos es el hiperrealismo, con motores como Unreal 5, HITM3 es todo lo contrario. Quizás es verdad que los walking simulators se prestan a la posibilidad de la contemplación y del jugar lento de manera activa por parte del jugador, parándose a admirar el paisaje, el arte o a escuchar la música; sin embargo, esto combinado con la estética de poca fidelidad (lo-fi) que se nos presenta da pie a que, si quieres entrar en lo que se está proponiendo, llegue mucho más.
Y sí, hay juegos en la industria, y más en lo indie, que tratan de llegar profundo emocionalmente hablando al corazón de la jugadora sin tener un estilo lo-fi y, aunque es innegable que lo consiguen (solo hay que ver Gris (Nomada Studios, 2021)) personalmente me quedo con aquellos juegos que hacen lo que hacen con tan poco.
Es por eso que pequeñas experiencias narrativas en itch.io como Oda a un bocadillo de queso (Américo (americolega), 2024) o Estar sin saber estar (Isi Cano, 2024) donde se deja la estética, y casi la jugabilidad, a un lado para centrarse en ilustrar de la manera más cruda y realista las emociones que sus autores estaban sintiendo en ese momento, son mis favoritas.

Son casi poemas en prosa, en forma de experiencia interactiva que permite a le propie jugadore envolverse en la mente de su creadore, viviendo lo que es tener depresión y que, a pesar de todo, hay que seguir adelante porque la vida, además de ser aleatoria, no se detiene para nadie como relata Isi; o como un bocadillo de queso sirve como excusa narrativa para contar la evolución en la relación de un niño con su abuelo.
Por eso creo que hacen falta más juegos como HITM3 (y realmente ¿por qué no?, como Oda a un bocadillo de queso y Estar sin saber estar) en la industria. Obras que a través de los recursos disponibles toman un concepto, una idea, un sentimiento y lo exprimen al máximo para hacer de ello una experiencia única.
Y me siento más que agradecide de ese día en el que me paré en el stand de HITM3 y decidí probarlo, porque ha sido un juego que me ha acompañado desde el fondo de mi mente y corazón desde el momento que lo jugué, y dudo mucho que se vaya a ir en un futuro cercano.

