Ilustración de cabecera realizada por Belén Casas.
Hay algo profundamente triste y hermoso en ver a un mamut caminando bajo la nieve, sabiendo que ya no queda ninguno en el mundo real. Prehistoric Kingdom no solo nos permite jugar a ser creadores de un parque: nos invita a imaginar un planeta donde los animales prehistóricos aún respiran.
Prehistoric Kingdom, creado por el estudio indie Blue Meridian, es más que un simple juego de simulación: es una ventana a un pasado que todavía late en nuestra imaginación, un videojuego para un jugador, de simulación y construcción de entornos para animales prehistóricos, que permite crear y gestionar ecosistemas con animales extintos. Regido por la fidelidad científica, la gestión detallada y la personalización de cada criatura y entorno, fue lanzado en Early Access en 2022 tras salir exitoso de una campaña de Kickstarter en 2018.
Actualmente, el juego cuenta con 52 especies de animales, incluyendo 2 que viven en microhábitats. Según el roadmap de desarrollo, se planean 84 especies base, superando los 76 animales iniciales de Planet Zoo (Frontier Developments, 2019). Además. A diferencia de otro famoso videojuego de gestión de dinosaurios como Jurassic World Evolution (Frontier Developments, 2018), que siempre me ha parecido un parque de atracciones, Prehistoric Kingdom, en cambio, es un santuario, uno donde los animales no rugen por espectáculo. Incluye mamíferos y microhábitats, además de ofrecer la posibilidad de crear parques más complejos y naturales, sin barreras visibles, donde los animales se sienten libres y los ecosistemas vivos.
Lo que más me enamora, y lo que a cualquier fan de Zoo Tycoon 2 (Blue Fang Games, 2005) reconocerá al instante, es la fidelidad en la representación de los animales. Las crías, por ejemplo, no son simples assets, ya que crecen progresivamente, cambiando su color, plumaje, proporciones y rasgos sexuales hasta llegar a la madurez. El nuevo sistema de cortejo y cría es increíblemente complejo, y ver cómo los animales interactúan y se exhiben es un lujo que pocos juegos de construcción, incluso de animales, han conseguido hasta ahora.
El estudio trabaja constantemente en actualizaciones: añaden comportamientos animales, gestión de gameplay, nuevas especies y mejoras gráficas y de jugabilidad.
La paleobotánica se convierte en un lienzo en el tiempo: con cada árbol, con cada helecho jurásico, pintamos un paisaje que existió antes que el ser humano, esta permite crear entornos propios de documental, potenciando la inmersión gracias a unos gráficos muy cuidados. Aunque sí que me gustaría que fuera más específica respecto a las épocas y las especies con las que convivieron.
En cuanto al gameplay y la personalización, puedes modificar sistemas como el bienestar animal, la velocidad de creación de criaturas o incluso los colores de la interfaz. Nigel Marven, una cara conocida por sus documentales de paleontología, pone voz al juego en forma de mensajes de voz que aportan datos curiosos sobre los animales, reforzando la sensación de documental interactivo.
La comunidad en Discord y Reddit es muy activa, y la Workshop funciona perfectamente, aumentando la rejugabilidad, la creatividad y el apoyo entre los jugadores.
Ahora bien, no todo es perfecto. Uno de los aspectos que más me frustra es el menú de creación, que puede resultar tosco y confuso ya que los objetos grandes tampoco se aprecian bien en la miniatura, lo que dificulta organizar los parques con precisión.
Algunos elementos del contenido todavía generan preguntas: por ejemplo, tenemos géneros modernos como Panthera o Ursus, pero animales como Gallimimus no cuentan con especies similares, y del mamut lanudo solo disponemos de una de todas las especies conocidas. Aun así, el juego busca recrear un comportamiento animal realista y ecosistemas que se sientan vivos, lo que lo diferencia claramente de otros títulos del género.
La campaña está aún en un estado precario, por lo que los jugadores que busquen desafíos muy estructurados podrían no quedar del todo satisfechos. Tampoco está confirmado si habrá DLCs tras salir del Early Access, aunque parece probable, suponemos que serán de pago. Esperemos que el contenido de pago incluido en estas expansiones merezca la pena.
A pesar de estos detalles, Prehistoric Kingdom se mantiene como uno de los mejores juegos de construcción de naturaleza disponibles actualmente. Es un título que cualquier fan de Zoo Tycoon 2 o Planet Zoo debería probar: combina fidelidad científica, libertad creativa y ecosistemas vivos de una manera que pocos juegos han logrado hasta ahora. Además, como ya he dicho, el hecho de poder crear ecosistemas tan realistas lo convierte en una maravilla de software para rodar documentales. A unos días del lanzamiento de Jurassic World Evolution 3 (Frontier Developments, 2025), Prehistoric Kingdom sigue manteniéndose como un competidor a tener en cuenta, aunque su presupuesto de desarrollo sea mucho menor.
Blue Meridian demuestra que la gestión de parques no solo puede ser divertida, sino también educativa y visualmente impresionante, y que la prehistoria puede convertirse en un mundo que merece ser explorado y cuidado.
Quizá el mayor logro de Prehistoric Kingdom no sea su realismo técnico, sino su empatía: nunca trata a los animales como trofeos ni como productos, sino como vidas que merecen su propio espacio, su propio silencio. En un mundo donde los videojuegos suelen premiar la dominación, es casi revolucionario encontrar uno que premie la contemplación.
Tal vez los dinosaurios nunca regresen, pero mientras existan juegos como este, seguiremos recordando que el planeta fue, y aún es, un lugar de asombro, con gran variedad de flora y fauna que debe ser respetada.

