New World: mejor sola que mal acompañada

La ilustración de cabecera ha sido realizada por Libres Lios

Año 2015. Después de varios años jugando a ese juego que había salido, League of Legends, decidimos ir a un evento importante que se celebraba en el palacio de Vistalegre: eran las finales europeas de primavera y el fin de semana se presentaba muy emocionante. Cuando llegué allí la soledad me asedió: baños femeninos extrañamente vacíos, ni un solo cartel parecía dirigirse a mí, ni un solo publicista había previsto un regalo promocional que no fuese colonia masculina… Aquélla sensación quedó allí, pero tiempo después volví a reconocerla tan vívida como aquel día: al entrar a jugar a New World, el último juego de Amazon Games. No se presenta en absoluto como un espacio al que una mujer sola pueda entrar con facilidad. Hablemos de la hostilidad como mecánica de juego que solo sentimos el 50% de los jugadores: las jugadoras. 

Este va a ser un análisis decepcionante de un MMORPG porque no vengo a hablar de lo habitual, de lo que nos cuentan otras webs de videojuegos y que suele ser lo que interesa. El apartado gráfico, la jugabilidad, los árboles de habilidades, cómo escalan las armas, qué sistema de progresión de personaje se utiliza… eso ya lo hacen muy bien por ejemplo aquí. Ni siquiera voy a hablar de las insoportables colas que, quienes se compraron el juego nada más salir con mucha ansia tuvieron que soportar durante semanas, una cura de paciencia para aquéllos que con más entusiasmo lo recibieron. Los canales de Twitch eran un cuadro en esos días: un montón de streamers que retransmitían una pantalla de espera, colas (de 5, 10, 12 horas…) mientras sus canales devenían retratos costumbristas sin pretenderlo, unos cocinaban, otros justchateaban con sus followers, otros se entretenían viendo webs… cualquier cosa menos jugar. 

Debo decir que no hay quien comprenda que Amazon, propietaria de enormes centros de datos, con servidores que proporcionan servicios a medio mundo, haya sido tan raquítica en los servicios de su propio juego. Estas cosas son algo que las humanas de a pie no podemos comprender, forma parte de aquello que me gusta llamar ‘tecnomagia’: una suerte de eventos informáticos que, por ser profana en la materia, ni entiendo ni pretendo entender; nadie lo comprende, todas lo soportamos. 

Captura realizada por la autora

Realmente del juego en sí no tengo nada malo que decir por ahora. No veréis salir de mi boca una crítica. Le queda mucho desarrollo por delante, eso está claro, pero pinta muy bien. El problema no es el juego, personalmente lo estoy disfrutando mucho. El problema, como suele ser habitual, es la comunidad que se encuentra oculta detrás de sus correspondientes avatares, ya que para acceder a determinados contenidos del juego es necesario (obligatorio) formar parte de una compañía y entrar en contacto directo con “la comunidad” que en principio no es algo que te apetezca si eres mujer. En este texto quería usar el juego New World como excusa para hablar sobre la soledad que muchas experimentan en este tipo de juegos multijugador y el terror que puede generar tener que acceder a esta clase de dinámicas grupales si eres una mujer. 

New World (Amazon Games, 2021) es un MMORPG (siglas en inglés de videojuegos de rol multijugador masivos en línea) que al parecer viene para hacer las delicias de quienes nos desvivimos por este tipo de juegos. Sus principales competidores y a quienes ha venido a plantar cara son World of Warcraft (Blizzard, 2004) y Final Fantasy XIV (Square Enix, 2010). World of Warcraft está pasando por un mal momento, no sólo porque la compañía (Activision-Blizzard) está exprimiendo a la gallina de los huevos de oro sin compasión alguna desde hace varios años sino porque, hasta cuando la gallina está emitiendo sus evidentes últimos estertores, la respuesta es exprimirla un poquito más. En mi opinión le han perdido todo respeto a su juego, y ya solo les interesa sacar todo el dinero posible a sus incautas fans (entre las que me he encontrado muchos más años de los que me atrevería a reconocer) que guiadas por la nostalgia vacían sus bolsillos una y otra vez expansión tras expansión. Mes tras mes. Año tras año. No podemos olvidar que se trata de un juego con suscripción mensual, que desde 2004 ha generado unos beneficios fuera de toda expectativa. Si queréis leer algo interesante sobre este juego Tindriel en este artículo con un título insuperable lo hace de maravilla ya que yo, después de los escándalos por denuncias de acoso sexual a trabajadoras de la compañía, es posible que no sea capaz de tratar el tema sin usar unos exabruptos que nuestras lectoras no  merecen escuchar.

Final Fantasy XIV era el juego que estaba previsto destronase a la reina de los MMORPG que fuera el juego de Blizzard. El problema con este título para mí se resume en su falta de traducción al castellano, una barrera de entrada que sería muy esnob obviar ya que, aunque la mayoría hablamos inglés, es muy difícil hacerlo a un nivel suficiente como para jugar a este tipo de juegos tan complejos sin problemas. Es algo que a mí particularmente me saca del juego inmediatamente, el sentimiento de ajenidad es insoportable, y no soy capaz de disfrutarlo de la misma manera. Los diálogos en castellano son imprescindibles, y en eso New World ha echado el resto. La otra cuestión que hace que FFXIV no sea competencia para New World (al igual que ocurre con World of Warcaft) es la suscripción mensual ¿Qué les pasa a las desarrolladoras con lo de cobrar todos los meses por jugar a un MMO? 

Una vez está claro que el juego de Amazon es la mejor de las opciones para disfrutar de un MMO, al menos atendiendo a las cuestiones económicas y de traducción antes expuestas, debemos tener claro que el ambiente que este tipo de juegos genera no siempre es todo lo amable que nos gustaría y eso es lo que lleva a encontrar un número de varones desmesurado en las compañías que se forman. La amabilidad no se le presupone al jugador medio, está claro que aquí todos reciben un insulto de vez en cuando, tanto es así que esta es la advertencia que el juego lanza antes incluso de comenzar el tutorial, protege a los demás, no hagas trampas y respeta:

 

Captura realizada por la autora

Pero el argumento ampliamente esgrimido de: “aquí todes sufrimos violencia” no me sirve, porque a mí no se me acosa por jugar mal o por no saber hacer tal o cual cosa, a mí se me trata mal por el hecho de ser mujer independientemente de mi habilidad como jugadora, y eso, cuando tienes que formar un grupo grande con el que llevar a cabo misiones complicadas supone una barrera de entrada infranqueable. Dejadnos ocupar nuestro espacio, dejadnos ser las frikis de los MMOs, aunque solo sea egoístamente porque vuestra experiencia de juego va a mejorar mucho, ya os lo digo yo que he habitado esas esferas. A las compañías de videojuegos esto les supone un problema porque les afecta económicamente, no nos engañemos. Si nos defienden como minoría es porque nos quieren vender juegos. Las empresas han reparado en las mujeres cuando han visto que nuestro bolsillo también tiene interés en el ocio videolúdico, pero saben perfectamente que estos ambientes son excluyentes, incómodos, estrechos… y no pueden hacer nada contra eso más que mandar vacías advertencias que no sirven para nada. 

En los espacios de socialización que surgen al amparo del videojuego (como pueden ser chats ingame, herramientas como Discord, etc) nosotras nos encontramos con escenarios hostiles, y nuestra experiencia se ve afectada por un sistema de relaciones de género (patriarcado) que insta al hombre a actuar bajo el modelo de masculinidad hegemónica y relega a la mujer a entender el juego como algo secundario porque lo verdaderamente relevante para nosotras es lidiar con ese entorno y no disfrutar de la experiencia como el resto ¿Cómo vamos a pretender que las mujeres apasionadas por este tipo de videojuegos disfruten la experiencia si tienen que estar silenciando gente, evitando chats de voz, recomponiendo su pasión a cada paso, cuestionándosela, y en el peor de los casos mandándolo todo al cuerno por no tener ganas de soportar esas cosas? Para los que me digan que exagero: aquí unos datos espeluznantes.

Estos grupos de jugadores en New World se vinieron formando y organizando antes incluso del lanzamiento del propio juego. Se planificaron reuniones por Discord, se anunciaban compañías por Twitter… La premisa era: Si quieres entrar en mi selecto grupo de jugadores (y creedme que es muy necesario en este juego formar parte de uno) tienes que ofrecer compromiso y una falta absoluta de amor por tu familia, amigos y horas libres. Nada nuevo en este tipo de juegos, estamos dispuestas a ello. Ese no es el sacrificio que me importa. Lo que no vamos a soportar es recibir un trato denigrante por parte de un grupo de desconocidos para poder disfrutar de la esencia de un juego. 

Captura realizada por la autora

Que tengamos que ir buscando espacios seguros para jugar a cualquier cosa hace que se nos quiten las ganas de seguir intentándolo, no voy a engañaros. Da mucha pena sentir la misma sensación de desolación que cuando fui a aquel evento presencial hace más de 6 años. No podemos dejar que la hostilidad de los espacios sea una mecánica de juego que nos destroce la experiencia solo a nosotras. No puedo concluir el artículo con un rayo de esperanza y una preciosa frase que diga que todo va a ir a mejor: hasta ahora no lo ha hecho. Tan sólo puedo animaros a todas a crear nosotras mismas estos espacios que se nos han robado, salir de las dinámicas tóxicas que son la tónica habitual, y formar grupos nuevos en los que sentirnos seguras, con personas amables, en los que poder disfrutar del juego, y que nos dejen farmear tranquilas, que tenemos muchas misiones que entregar y muchos jabalíes que matar para estar dedicando nuestro tiempo a batallar con los señoros.

Xandra Garzón

Escritora e investigadora. Soy licenciada en Derecho y en CC Políticas, pero a mí lo que me gusta es jugar. Soy feminista recalcitrante y una mala pécora (como todas). He escrito cosas de noche que los señoros no se atreven a leer ni de día. Quizás hayas oído hablar de mí.

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1 comentario

  1. ¡Estupendo análisis! Muy bien argumentado y con una perspectiva de género que se agradece. Ojalá más artículos así.

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