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Respirar gracias a los videojuegos
Maria Cubiles

Respirar gracias a los videojuegos

Estoy pasando una época de mierda. Una época en la que siento que mi cuerpo no tira más, que necesito un sitio con mucho silencio para poder dormir mínimo una semana. Todo esto se produce por un nivel de estrés muy elevado, una familia muy problemática, una situación económica y política que da risa en mi país (y, por supuesto, llanto) y el maravilloso planning de estar cerca de los 30, querer vivir con mi pareja fuera de mi ciudad natal y no encontrar trabajo. Necesito respirar, os lo digo en serio, y he descubierto que algunos juegos me han liberado un poco de la carga de la vida.

No estoy hablando de olvidar los problemas de la realidad, no me gusta pensar que somos tan vagos e incapaces emocionalmente que preferimos refugiarnos en los videojuegos antes que afrontar la vida. No, no es eso lo que estoy haciendo, pero sí que he necesitado un break de mi día a día.

Para mí mudarme al centro de Madrid ha sido un poco asqueroso por el nivel de estrés que supone la ciudad, sobre todo si no tienes un duro; por el tema de las distancias, y tener que moverme en transporte público como sardina en lata; por no escuchar pájaros y por mil cosas más. Así que me he refugiado en otros sitios, como el videojuego Mind, de Pantumaca Barcelona, del que os hablaré más en profundidad en otro artículo. O la tercera parte de la saga de The longest journey, Dreamfall Chapters, de las desarrolladoras Red Thread Games, Funcom, Blink Studios. He de decir que The longest journey fue para mí una pasada, y si no conocéis la historia estáis tardando.

Mind, Path of Thalamus
Dreamfall Chapters

También he terminado Rime, de Tequila Works, que lo tenía pendiente. Y pese a que me he enfadado muchísimo con la cámara y me parece que no han elaborado bien el guión del juego, el diseño es tan, tan bonito, que lo jugaba para dormir (definición de hacer algo para dormir: actividad que te relaja tanto que te entra sueño, y evitas el runrún de la cabeza dándole vueltas a cosas absurdas que no te dejan pegar ojo. Ejemplos: dormirte con una peli, dormirte leyendo, etc).

Pero lo que más me ha llamado la atención de esta época es que he querido jugar muchísimo a Los Sims 4. Ya me lo instalé hace tiempo, y he ido actualizando con las expansiones y contenidos, pero esta última semana ha sido una locura para mí: me he descargado gigas de contenido personalizado, incluyendo hasta cejas. He flipado con cómo se lo curran los fans haciendo contenido para este juego, de verdad. Desde mansiones tipo castillo, hospitales, casas steampunk, cuadros, toda la ropa que te puedes encontrar ahora mismo en las tiendas… Pero lo que más me ha sorprendido es que, de repente, mientras jugaba, los conceptos como frío, paro, dolor de pies, o cansancio desaparecieron. Es más, me alegraba muchísimo que mis sims no tuviesen esos problemas y se pudiesen dedicar a hacer «la gamba».

Es el sentimiento de “hazlo tú, que puedes”, que te crea la envidia sana. Como cuando miras a tu mascota y piensas “qué envidia no poder estar tirado al sol como ella todo el día”. Así que, repito: no es un no querer afrontar la vida. Yo no quiero escapar de la realidad, quiero un trabajo. Un trabajo que me dé para vivir y que me deje tiempo libre para, efectivamente, tirarme al sol.

Mi partida de The sims 4

Me dijo Sam, redactora de Terebi también, que le echase un ojo al discurso de Jane McGonigal (os dejo una charla suya de Ted), y me encantó que enfocase la reeducación de la sociedad por medio de los videojuegos. Siempre decimos que los niños aprenden jugando, ¿por qué creemos que en los adultos es distinto? Si necesitas respirar ¿por qué no va a ser válido jugar a Journey para relajarte? La mente se educa, la ansiedad y la depresión son cosas que se superan, pero muchas veces no encontramos la vía para hacerlo, y desde luego tenemos muy poca educación emocional y muchas veces el ir a un psicólogo ni se nos pasa por la cabeza.

Pero lo que sí tenemos, como dice Jane McGonigal, es a unas generaciones que pasan muchísimo tiempo de su vida jugando a videojuegos. Quizás sea la forma de respirar de mucha gente y no nos damos cuenta o no le damos la importancia que se merece (muy típico de los humanos, por cierto). Y esto no quita que haya gente que se vuelve adicta a jugar, igual que al deporte y que a cualquier otra cosa, pero si lo dejáramos de estigmatizar quizás podríamos: 1º, ayudar a la gente que sufre adicción y 2º, elaborar contenidos diferentes para ayudarnos a entendernos, a explorarnos, a relajarnos o desahogarnos.

La verdad es que sería muy alentador que el ser humano evolucionase en esa dirección, que en vez de apedrearnos con estrés y ofrecernos ocio para dejar la mente en blanco, pudiéramos aprender a la vez que jugamos. Parece una tontería, porque la vida no es un puñetero juego, pero la de veces que me he puesto de los nervios por perder tiempo jugando porque necesitaba despejarme y que esas horas, en realidad, sean un poco tiradas a la basura, son incontables. Me imagino estudiando a la vez que juego y seguro que tendría ya, mínimo, dos carreras, y no me lamentaría tanto por necesitar 20 horas más al día para hacerlo todo.

En definitiva, os animo a probar juegos diferentes para explorar otras vías de escape que no sean el típico shooter, o juegos de puzzles imposibles que no relajan como tal. Hay juegos para todo, estamos viviendo un momento de cambio en los videojuegos brutal y seguro que encontráis uno que os ayude a mejorar vuestro ánimo, sin ser un pierde-horas. Que sí, que Los Sims son de echarle horas a tope, pero simplemente con decorar una casa yo ya me quedo súper relajada. Si lo vemos así, Los Sims son muchos minijuegos en uno: construcción, simulador de vida real, decoración, juego de rol… Y, por supuesto, su música siempre acompaña. No te puede no gustar construir o comprar muebles con la música tan molona que te ponen.

Además, ha empezado a ver la luz un MOD para jugar online, así que si os apetece, no dudéis en contactar conmigo y que podamos respirar juntos.

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