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El mito del dragón en el entretenimiento
Luna Sophia

El mito del dragón en el entretenimiento

Dibujo realizado por Ruth, color por María.

El dragón tiene un peso considerable en gran parte de las aventuras épicas que triunfan hoy en día. Todos caemos rendidos ante estos maravillosos seres alados pero, ¿sabemos de dónde vienen o qué significado tienen en diferentes culturas? 

¿Hasta qué punto es importante la representación de género en los medios que consumimos? En los videojuegos, por ejemplo, convivimos con seres que, si bien son abstractos, presentan actitudes, una apariencia o un lenguaje asociados a una determinadas expresión de género en el mundo real. Esto facilita que, al final de cada aventura, seamos capaces de vernos reflejados en los personajes o, como mínimo, empatizar con ellos en algún momento.

Estos seres ficticios que se alzan como extensiones de nuestra emotividad y empatía nos hacen sufrir, sonreír y llorar con ellos. Por esa razón se convierten en personajes cuya permanencia exigimos a las grandes compañías, se vuelven nuestros enlaces con distintos mundos y realidades donde podemos ser villanos, héroes o simplemente otras personas con distintas vidas y profesiones; es la exteriorización del individuo al punto de llegar a interiorizar en su ser de una manera que otros medios no pueden lograr, es el otro viaje astral, el onírico.

Los videojuegos iniciaron representando las fantasías de poder masculinos dentro de una historia similar al tropo de Conan el barbaro, pero cuando una saga o serie logra cimentarse en el medio, permite explorar otros territorios y volverse de alguna manera más equitativa en la representación del género en sus protagonistas. Mi ejemplo preferido es Gears of War. Las dos primeras entregas se resumen en una glorificación de los ideales masculinos. Aunque hay personajes femeninos en la historia, carecen de representación hasta la tercera entrega. Su rol es más pasivo o de oficina, aunque no por ello menos relevante en la historia.

Gracias al DLC de RAAM’S Shadow conocemos a Alicia Valera, y durante el modo de historia de la tercera parte donde podemos utilizar a Anya Stroud, quien fue nuestro enlace con el COG así como una nueva recluta llamada Samantha Byrne. Si bien siguen predominando los personajes masculinos, fue un buen avance al dar peso a esas mujeres en un juego que muy a menudo es sólo una explosión de testosterona.

Son estas etiquetas y arquetipos lo que exploramos para darle una identificación a nuestros avatares. Para que existan y nos sea concordante su acción con su expresión de género. Esto genera equilibrio, el cual es un tema fundamental en la mayoría de los dogmas antiguos, solo recordar el concepto que hay detrás del ying y el yang, la balanza que mide el corazón al morir en la mitología egipcia y el conflicto presente –y persistente– entre el bien y el mal. Todos estos sentidos positivos y negativos fueron concebidos como realidades, que en ocasiones se contemplaban como fuerzas opuestas o complementarias. No hay luz sin oscuridad, ni oscuridad sin luz.

El dragón por ejemplo se mantiene en el pensamiento humano y esto deriva en una creencia que mantiene su conciencia activa y que la gran mayoría conocemos bajo el nombre de Ouroboros o Uróboros. Este dragón que se alimenta de sí mismo se le considera como el símbolo de lo infinito, representando la muerte, la vida, la regeneración, la destrucción y todas esas fuerzas contrarias que como polos en constante equilibrio se complementan. En ocasiones lo imagino como el símbolo perfecto para definir el amor, al ser dos fuerzas que se necesitan eternamente la una con la otra, cabe aclarar que con dos fuerzas no me refiero exclusivamente al amor en pareja, y mas como una visión de como el Uróboros en algunas representaciones se le presenta con una mitad clara y otra oscura, es decir en la dicotomía del yin y el yang, donde todo está dentro y nada fuera, la autosuficiencia e interdependencia, el universo en una perfecta representación.

Dragonair, el Pokémon que modifica el clima con su aura

Este pokémon que lleva el arquetipo de la serpiente, se le podría clasificar dentro de las leyendas que rodean a las Cuélebres, este nombre que es dado a criaturas legendarias, un ejemplo de ello sería la que encontramos y se describe en la epopeya de Gilgamesh y la leyenda chilena de Culebrón, la primera sobre un ser que parecía un reptil gigante y que fue muerto en el bosque de cedros, la segunda como equivalente de la anterior descrita como una serpiente de cuerpo grueso y alargado que comentan vive en madrigueras resguardando su tesoro, lo que en este pokémon se puede considerar que su representación está presente en las joyas que ostenta esta criatura, es decir como la representación del tesoro que generalmente en la mitología se dice que resguardan, por otra parte en el anime se puede apreciar que de esa perla azul, genera la energía que utilizarán durante el combate o para cambiar el clima.

Esta serpiente conocida como Dragonair, tiene la capacidad de volar, esto gracias a las alas que adquiere su cráneo (parecen orejas en forma de alas de ángel) al evolucionar de Dratini, tomando en cuenta estas características también podría clasificarse en la familia de dragones que habitan los lagos, pero si tomamos su etimología en cuenta y su representación en el juego, esto resulta de sobremanera obvio.

El fuego y la danza del avatar

El fuego o aliento de dragón, es el principal atributo que se le otorga a estas criaturas mitológicas, representado con la dualidad que ostenta el propio elemento del fuego al ser este tanto creador como destructor, recordándonos la dualidad del Uróboros y el ying y el yang. Esto dentro de la simbología y adoración que como especie le damos a esta fuerza.

Prometheo en la mitología griega le llevo el conocimiento o fuego a la humanidad, la diosa celta Brigit era la diosa de las artes, la tierra y el fuego y el dios Belenos, conocido como dios del sol y la medicina, así encontramos en todo tipo de culturas y civilizaciones una adoración a este elemento.

Es en la serie Avatar: La legenda de Aang nos encontramos con Ran y Shaw, dos dragones primigenios que enseñaron las artes del control del fuego a la humanidad. Estos seres representados por el rojo y el azul ligados a las familia del Amphisthere mexicano (del cual hablaremos más adelante), con características basadas en el dragón coreano conocido como Yong y en Long, el dragón chino, este conocido como el más ancestral y milenario. Estos seres representados en la serie con la cualidad de ser capaces de crear con su aliento o respiración un fuego que no hiere y hace hincapié a la bondad que lleva este elemento, siendo que la pasión ostentan se ve reflejada en los colores del arcoíris que surgen dentro del fuego, corroborando así su divinidad.

La divinidad de su fuego está ligada a que en la serie, los maestros fuego utilizan en su mayoría a la ira como el motor de esta habilidad, olvidando su naturaleza dual y con ello alimentando el desequilibrio que habitaba en ese momento su propia sociedad. Por el momento hagamos un espacio y hablemos de dragones.

La serpiente entre sus propios dioses

El Amphisthere Mexicano tiene una similitud distintiva con el dios Quetzalcóatl del cual se le ha querido emparentar, esto debido a las semejanzas que tienen, un ejemplo es que su cuerpo está cubierto con plumas de un color similar a las presentes en el Quetzal y como pertenece a la misma zona geográfica es casi imposible determinar si es la referencia al dios o viceversa, recordando que sus plumas fueron utilizadas para simbolizan el poderío de los gobernantes así como el nacimiento de la vegetación.

A este increíble ser se le conoce también por el nombre de Draco americanus,  se sabe poco de esta hermosa criatura, solo que habita lagos o islas, de una extensión de 14 metros de largo y que es de los pocos dragones voladores que no tienen patas.

El mito que precede está ligado a Quetzalcóatl o Kukulcán, esto debido a las crónicas mayas donde un viajero llegó a Yucatán desde los mares del oeste y fundó la civilización. Este ser, se presentaba como un joven atractivo que vestía una capa de plumas de quetzal, conocido también por ser el dios del cielo y el sol, del viento, inventor, descubridor y gran maestro de artes y ciencias. Se le conocía de igual manera como la estrella de la mañana y creador del 5to Sol.

Este ser representa como el padre del cosmos, de lo femenino y masculino, lo material y espiritual, el movimiento y quietud.  Representado aún en nuestros días por el pájaro divino que lleva aun el sinónimo de magnificencia y esplendor, es decir el Quetzal.

El ser humano imprime su presencia sobre todo lo inanimado: el viento, el agua, el fuego, la tierra, un grito, una voz, un susurro… este deseo por desentrañar su naturaleza es lo que nos lleva a crear todo tipo de simbologías e historias a todo lo que nos rodea. Sea el más ligero pensamiento o el más antiguo árbol, todo es una búsqueda para saber el por qué de nuestro lugar en este mundo.

El camaleón, por ejemplo, tiene la significación simbólica del orden cósmico y el orden ético, lo cual indica un desplazamiento de los centros de interés y de observación; hallamos en éste una chocante bipolaridad, diurna y nocturna que reúne poderes y fracasos.

La simbiosis entre lo humano y el dragón

En el ya mencionado Gears of War mas que pelear con seres topo, siempre los vi como criaturas draconianas, como representaciones del conflicto que existe con las serpientes desde relatos bíblicos y mitológicos, esta representación invita por defecto a combatirles debido al contexto  que tenemos al provenir la mayoría de nosotros de una cultura occidental, por lo que ver como enemigos a ese tipo de criaturas, en las que incluyo también a Voldemort es algo lamentablemente natural, no lo cuestionamos solo disparamos.

Mystique es un caso interesante debido a lo que aborda, al ser perteneciente al imaginario mundo de Marvel, tiene por particularidad ser una mutante metamorfa, habilidad que le permite cambiar su apariencia a nivel molecular adoptando la identidad de cualquier ser humano incluyendo sexo, expresión de género, la réplica de huellas digitales, patrones de retina y ropa, etc. Ella de alguna manera representa la distopía del ser, esto en el entendido de que la distopía es un discurso ideológico llevado a sus consecuencias más extremas y que gracias a su mimetismo puede crear un equivalente a cualquier persona, pero sin poder replicar poderes o pasiones.

Pero si Raven (nombre de Mystique) tuviera una inconformidad o disforia con su género, ¿cómo sería su sentir respecto a su poder mutante? ¿Cómo sería tener su poder mutante? Tener la posibilidad de transformarse en cualquier persona y adoptar cualquier identidad. Estas preguntas nos reducen de nuevo a entendernos como ser humano, no es una persona mutante la que se siente alienada con el mundo, somos mutantes aquellos que no nos sentimos parte del sistema, por supuesto. Por esa razón la serie de cómic de los X-Men es tan atrayente, pues logra una identificación más cercana con las personas que les leen al sentirse éstos identificados con los personajes, sus vivencias y talentos.

El camaleón (otra criatura que vemos como un dragón) y su habilidad de pigmentar su piel para camuflarse con el entorno, tiene una ventaja evolutiva tanto para la cacería como para la supervivencia. Lo mismo sucede con Mystique y eso es lo que las personas que transitan buscan alcanzar: mimetizarse con el entorno y ser invisibles en los ojos de una sociedad que no tarda en señalarlos, por eso la valentía de quienes se visibilizan, tanto en la serie de X-Men como en la vida real. Ser visible es la oportunidad de dar al mundo una verdad, la que existimos y estamos para transformarlo.

Cuando entendemos que somos más que un género o un sexo, comienza el viaje por el entendimiento del ser, aquella identidad abstracta que nos da paso a evolucionar de manera intrínseca con el mundo y vivir las distintas etapas de la transmutación del cuerpo.

Perderse en la experiencia y el tiempo, transitar entre vastos océanos de arena para concentrarnos en superar la dualidad entre mente y cuerpo como lo central del crecimiento espiritual es lo que encontramos en la experiencia del cambio, debido a que a través de nuestra vida somos distintas personas que crecen y aprenden de cada etapa o capítulo vivido, es el yo subjetivo.

Ser anónimo es la principal puerta que se abre cuando se inicia el viaje del ser, ¿qué somos en este desierto infinito, que existencia vivimos cuando tenemos en nuestras manos una apariencia contrapuesta a la que solemos identificar como nuestra? Los espejos regresaron a su fuente y la arena comienza a inundar cada recoveco de nuestro ser.

Una metáfora cíclica como la serpiente que muerde su cola es la circunferencia del cambio, un camino que nos lleva a la fragmentación, a una muerte simulada, otra etapa donde los aspectos más importantes del cuerpo físico se rodean de un nuevo estado de regeneración espiritual. Nuestra mirada, lo que nunca duerme, la entrada al intelecto absoluto, nuestros pies llevan el fluir, la libertad. ¿Es este el camino al entendimiento del ser? Yo diría que sí.

“La idea es primeramente algo interno e inactivo, algo irreal, pensado, representado; es lo interno en el pueblo.”

George Wilhelm Friedrich Hegel

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