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Divinity: Original Sin 2, un D&D cooperativo online
Sara López

Divinity: Original Sin 2, un D&D cooperativo online

¿Qué fan de los juegos de rol no ha fantaseado alguna vez con un multijugador cooperativo en juegos épicos como The Witcher o Skyrim? Compartir los momentos decisivos de una historia cautivadora con un grupo de amigos y trabajar juntos para exterminar el mal. Eso es exactamente lo que ofrece Divinity: Original Sin 2.

Hace unos años tuve el placer de disfrutar la primera entrega de la saga Original Sin. No sólo me llamó la atención el modo cooperativo al estilo de juegos épicos como The Witcher o Skyrim: también quedé impresionada con el combate por turnos tipo Dragones y Mazmorras (D&D) – al que me enganché desde el primer momento  y el poder de decisión de cada miembro del grupo – puede expresar su parecer en la conversación, de forma que las decisiones más importantes acaban tomándose en equipo.

Para quienes conozcan Divinity, es un RPG con aires clásicos que nos pone en la piel de un source hunter en la primera entrega y un sourcerer en la segunda. Cuando hablamos de «source» nos referimos a la magia o el maná que fluye dentro de algunos individuos. Aunque esta fuente de poder fue usada un día para el bien, el poder corrompe y numerosos seguidores de las artes oscuras comenzaron a emplear source para hacer el mal. Divinity: Original Sin 2 cuenta con más de 80 horas de juego y una historia más oscura y profunda que la de su antecesor. Esta es la historia con la que comenzamos, pero no sería un buen relato sin sus giros de guión y sus sorpresas. Estamos ante un cuento épico con muchas dosis de fantasía, en el que cada personaje tiene algo que aportar y cada decisión influirá en los acontecimientos. Y si eso no fuera bastante para captar vuestro interés, también cuenta con un modo de combate y desarrollo de personaje tan sencillo como entretenido.

Como cualquier RPG clásico que se precie, el sistema de niveles requiere experiencia (obtenida completando misiones y derrotando enemigos) y otorga puntos de atributo a emplear como nosotros consideremos necesario. No existen límites en cuanto a la personalización de nuestro/a protagonista, que bien puede ser arquero-sanador o pícaro-tanque o cualquier otra combinación que se nos ocurra. Existen ocho escuelas de magia en la primera entrega, a las que Original Sin 2 añade otro par más:

Warfare: Tu guerrero de confianza. Habilidades centradas en el combate cuerpo a cuerpo y en aplicar debuffs al uso como aturdir o provocar. Se centra en mermar las defensas y escudos de los enemigos y en hacer daño. Ideal para un tanque.

Huntsman: Tu arquero de barrio. Daño a distancia que, además de contar con habilidades interesantes, como daño a varios enemigos o ataques múltiples, dispone de todo un arsenal de flechas. Cada tipo de flecha está ligada a un daño elemental (flechas de agua, de fuego, envenenadas… etc) y puede aplicar estos efectos en los enemigos. Envenenar, prender fuego o incluso noquear, esta clase sirve para todo.

Scoundrel: Efectivamente, tu pícaro tradicional. Como todo pícaro, las habilidades se centran en hacer muchísimo daño y

apuñalar por la espalda, a la vez que permite escapar del combate rápidamente si la cosa se pone complicada. No cuenta con demasiadas acciones de defensa, pero se puede compensar con los puntos de atributo.

Hydrosophist: No sólo cura, también congela. Una parte significante de su build se centra en restaurar salud y ayudar a su equipo con buffs. No obstante, la otra parte nos deja no sólo mellar las defensas mágicas del enemigo, si no congelarle una y otra vez.

Pyrokinetic: Daño mágico a raudales. Una de las escuelas de magia más ofensivas, basada en calcinar a los enemigos con todo tipo de hechizos. Cuidado, puedes acabar luchando entre un océano de llamas, que dañarán también a tu equipo. Pero qué sería de la vida sin un poco de acción, ¿no?

Geomancer: Veneno y roca. Si cuentas con un no-muerto en tu equipo, esta escuela es imprescindible. Buen nivel de daño mágico, más el daño por envenenamiento. También aplicar otros estados como reducir la velocidad o lisiar. Bastante útil.

Aerotheurge: Lo has adivinado: parálisis. Al igual que geomancer, el daño mágico es decente, pero lo interesante de estas habilidades son los efectos de estado, principalmente la parálisis. Aunque al igual que con pyro, hay que tener cuidado con afectar el terreno aliado y acabar paralizando a todo el mapa.

Witchcraft (Necromancer en DoS2): Lo que viene a ser magia oscura. Lo más interesante de esta escuela es la posibilidad de robar vitalidad al enemigo, aplicar estados muy poderosos y manipular el terreno para convertirlo en sangre.

Polymorph (sólo en DoS2): Esta escuela tiene de todo. Igual te sacas un par de alas de la manga que transformas al enemigo en pollo. La habilidad Apotheosis, una de las más avanzadas, te permite utilizar el resto de tus habilidades de mayor nivel prácticamente gratis.

En mi opinión, una de las escuelas más interesantes, a la par que compleja. Como has podido adivinar, el daño y tus habilidades en combate se basan en las habilidades de tus invocaciones. Puedes conjurar un demonio, un mini-dragón o, lo que es incluso mejor, un gatete. Su nivel y habilidades dependerán de tu nivel de invocación, además de poder utilizar tus otras habilidades para aumentar su poder. También cuenta con algunas acciones de apoyo para el equipo que te pueden sacar de más de un apuro.

Éstas son las clases, que, junto a los puntos de atributo y la raza de tu elección, hacen cada personaje y cada partida únicos. No importa la clase o el armamento que decidas usar, todas las escuelas de magia están disponibles si inviertes puntos de habilidad en ellas. Sin embargo, y como en todo, quien mucho abarca poco aprieta: si eliges más de dos o tres escuelas, no podrás acceder a las habilidades más poderosas de todas ellas. La decisión al final del día es tuya, pero no es recomendable invertir puntos en más de tres escuelas, siendo dos de ellas las más influyentes y la tercera un complemento. El combate en sí, por turnos y basado en puntos de acción, hará las delicias de aquellos que gustan de un poco de estrategia. La sensación de reto siempre está presente, al menos en el modo clásico.

También introduce cambios en ciertos aspectos de la batalla que por su complejidad pueden resultar molestos. En la primera parte de esta saga, las defensas de los enemigos están incluidas en los puntos de salud. Los cambios de estado negativos se aplicaban por probabilidad, ignorando cualquier otro elemento. En DoS2, tanto el equipo como los personajes neutrales y enemigos cuentan con armadura mágica y armadura física, que se reduce primero, y con puntos de salud. Los cambios de estado se aplicarán siempre, una vez hayamos conseguido neutralizar las armaduras. Dependiendo del tipo de estado, se necesitará un tipo de armadura u otro para resistirlo.

Un aspecto muy interesante de la primera entrega que se echa de menos en la segunda es el peso que tenía una conversación de grupo en la construcción de nuestro personaje. La mecánica del primer volumen era sencilla: se planteaba un tema a tratar y según la respuesta que diéramos el juego nos otorgaba puntos de carácter. Estos puntos se traducen en pequeños bonus dependiendo de lo que hayamos contestado: romántico (+1 a suerte) o pragmático (+1 a artesanía), materialista (+1 a sabio) o espiritual (inmunidad a pánico), etc. En la segunda parte las conversaciones tienen una mayor influencia a la hora de elaborar una estrategia, como ya he comentado, pero no ofrece ningún tipo de recompensa.

Existen otro par de pequeñas diferencias en cuanto a la forma de distribuir los diferentes puntos u organizar las misiones, y también se añaden las razas en esta entrega: elfos, no-muertos, hombres lagarto, enanos y los tradicionales humanos.

No me malinterpretéis, DoS2 es y seguirá siendo un juegazo por mucho tiempo, y no puedo más que rejugarlo con distintas clases mientras mi corazoncito espera una tercera parte. Estos cambios también ayudan a valorar y disfrutar más Divinity: Original Sin, sin que su continuación se sienta como una completa mejora, lo que haría que jugar a la primera parte perdiera gran parte de su sentido.

En resumen, Divinity: Original Sin 2 es un título muy recomendable para todas aquellas personas que aún disfrutan del rol clásico tipo Dragones y Mazmorras. Además, se vuelve especialmente interesante al hacer que cada decisión tomada en grupo cuente para el desarrollo de la aventura. Sin duda, os enganchará de tal manera que desearéis rejugarlo una y otra vez.

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